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Naturalezas vivas
Por Concha Huerta de Soto ·
Mañana soleada. Desayuno frente al jardín encendido de verdes bajo un añil espléndido. Me acerco al vivero de Dona Helena. Tras el portón un vergel de geranios, margaritas, rosas, claveles y naranjos. Contra la pared glicinias, campánulas y buganvillas. Al fondo una maceta abandonada con un par de flores rosas y blancas. Dona Helena me comenta que vendieron docenas camelias pero que ya pasó su tiempo. Escojo unos geranios para la piscina, unas rosas para la terraza y la última camelia para la entrada.
Atardecer en Lisboa. El jardín del Gulbenkian verde y sin flores, como todos los jardines de este invierno tan húmedo. Visito la exposición de bodegones del siglo de oro, a la que seguirá una segunda, sobre los siglos XIX y XX, el otoño del 2011. Bajo cinco escalones y me adentro en una penumbra salpicada de formas brillantes y fondos velados del barroco. Una época de luces tenues dominada por el arte de retratar objetos. Viandas y flores en salas de los Países Bajos, frutos del sudor y la tierra en caseríos castellanos, pabellones de caza y curiosidades francesas.
Juan Fernández «El labrador». Racimos de uvas.
Entre los cuadros escojo un par de racimos cargados de uvas doradas que desprenden un tibio olor a vino dulce. (Juan Fernández “El labrador”. Racimos de uvas suspensos. c.1630). Un cesto de frutos madurados al sol de la campiña francesa cuyo interior acoge zumos del estío. (Louise Mouillon. Cesto con melocotones y uvas. 1631).
El juego sobrio y delicado de luces y sombras entre una jarra y porcelanas chinas. (Jan Jansz. Treck. Bodegón con jarra de estaño y dos fruteros Ming. 1651). Un plato cubierto de membrillos que esconde alegorías de pureza e imágenes de palabras divinas. (Zurbarán. Plato de membrillos y uvas. 1645)
Jan Jansz. Treck. Jarra de estaño y dos fruteros Ming.
Las páginas hinchadas de sudores y lágrimas que preservan memorias del destino final de quien las dibujó con sus letras. (Anónimo. Bodegón con libros y reloj de arena. c. 1667). Y un par de liebres abatidas en pose hierática que recuerdan la crueldad de la guerra, uno de los doce bodegones que Goya realizó para el comedor de su casa madrileña. (Francisco de Goya. Liebres. c. 1808-1012)
En la salida, jarrones de hogares nobles de un país enamorado de las flores. Me detengo frente a una composición de hojas salpicada de rosas, blancos y carmines con notas cargadas de lapislázuli entre mariposas, caracoles y libélulas. (Willem van Aelst. Florero y reloj de bolsillo. 1663). Los pétalos perfectos de los claveles, rosas y camelias que descubrí esta mañana en el vivero de dona Helena. Naturalezas vivas. Cuatrocientos años cautivando pinceles y letras.
Willem van Aelst. Florero y reloj de bolsillo.
A Perspectiva das Coisas. A Natureza-Morta na Europa. Primera parte: séculos XVII y XVIII. Museu Caloustre Gulbenkian. Lisboa. Hasta el 2 de mayo de 2.010
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