Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Literatura · Relatos

La mecánica del corazón

Por Concha Huerta de Soto ·

Las manos expertas de Hipólito recorren mi pie derecho con movimientos circulares para liberar la presión del tobillo. Mi debilidad y la de Aquiles. Luego estiran gemelos, sueltan tendones y enderezan las vértebras torcidas tras cuatro horas en un campo azotado por el viento. De cuando en cuando la presión me arranca un quejido. No importa. Hipólito siempre consigue recomponer mi cuerpo maltrecho.

Como Madeleine recompone al  pequeño Jack insertándole en el pecho un reloj de madera para marcar el ritmo de su vida, dándole cuerda cada día hasta que pierda la inocencia. Jack, el niño con el corazón quebrado por una caída de aquel vientre infantil que le abandonó a su destino el día más frio de la historia.

Las pequeñas callejuelas de Edimburgo se metamorfosean. Las fuentes se transforman en jarrones helados que sujetan ramilletes de hielo. El viejo río se ha disfrazado de lago de azúcar glaseado y se extiende hasta el mar. Las olas resuenan como cristales rotos. La escarcha cae cubriendo de lentejuelas a los gatos.

La mecánica del corazón.  Mathias Malzieu imagina una historia a mitad de camino entre el cuento y la fábula que nos acerca a una vida marcada por la marginalidad y la intolerancia. La historia de un chico con un corazón de cuco criado por una mujer que ayuda a traer al mundo a  los niños que nadie quiere y que ella no tendrá nunca.  

Fue un día triste, un día en que no dejaba de llorar hasta que me di cuenta de que me reconfortaba beberme mis propias lágrimas. Poco después descubrí que sabían mejor si las mezclaba con un poco de licor de manzana. Pero no hay que beber nunca cuando una está en un estado normal, en ese caso ya no se logra estar contento sin beber y se forma un círculo vicioso y uno ya no para de llorar para beberse las lágrimas.  

El destino sorprenderá al joven Jack cuando al cumplir diez años baja por primera vez a la ciudad y se encuentra con una joven cantante de ojos inmensos y nariz diminuta que clavará las agujas del reloj en su frágil pecho. La joven Acacia desaparece pero su recuerdo le embarca en una aventura quijotesca desde la Inglaterra decimonónica hasta la soleada Andalucía.

Cuando tengo mucho miedo, noto que la mecánica de mi corazón patina hasta tal punto que parezco una locomotora de vapor en el momento en que sus ruedas chirrían en una curva. Viajo sobre los raíles de mi propio miedo. ¿De qué tengo miedo?. De ti, en fin, de mi sin ti.

La mecánica del corazón es un cuento para niños grandes que alguna vez sufrieron las penas de un corazón voluble. Un cuento sobre tolerancia y supervivencia que esconde un misterio. Tendida sobre la cama con el pie en alto recorro sus páginas como una niña en busca de su secreto.  

La mecánica del corazón. De Mathias Malzieu. Traducción: Vicenç Tuset. Ed: Random House Mondadori. Barcelona 2010. 174 págs.

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