Arte y cultura · Literatura · Relatos
Soñando novelas
Por Concha Huerta de Soto ·

Anoche soñé un relato. Las palabras se acoplaban perfectas a la voz de un narrador cómplice. Presentaban la historia que tanto he trabajado de una manera sencilla y clara. Sentía que todos los engranajes se cerraban entre personajes y tramas. Los sentimientos afloraban sin barreras, las palabras danzaban entre la mente y los labios.
Consciente de que estaba en un sueño, comprendí que tendría que copiarlas si no quería perderlas. Pero un cansancio infinito me impedía moverme y mucho menos encender una luz a una hora tan temprana. Repetí una y otra vez el relato en la esperanza de poder memorizarlas y poder reencontrarlas.
Me desperté cansada y tarde. Me senté en el salón frente a una taza humeante y un periódico. Tragedias, malos augurios y alarmas. Después me acerque al ordenador como cada mañana. Al encender la pantalla recordé súbitamente que había soñado las palabras perfectas para mi relato. Recordé la sensación de júbilo al encontrar por fin la voz y el ritmo correctos y el verdadero sentido de mi primera novela.
Me enfrento impotente a la pantalla blanca. Tan blanca como mi mente embotada por el desconcierto. De mis labios ya no brotan palabras. Si no hubiera estado tan cansada podría haber comenzado a escribir mi novela soñada.
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