Arte y cultura · Relatos
Paseando a Miss X
Por Concha Huerta de Soto ·
-Qué bonitos rosales. Me pregunto qué tipo de rosas serán, parecen silvestres, las originales, las que tienen menos pétalos.
– Rosas, caninas.
-Bravo, qué memoria. Yo ni queriendo. Y eso que las estudie el año pasado en el curso del Botánico.
-Un nombre feo. Me lo enseñó tu padre. Pobrecito.
-Siempre ha sabido mucho de flores. Mira el mirlo negro en esa rama. Qué bien canta. Y cómo huelen las magnolias. Los capullos son gigantes.
– Grandes, grandes.
– Seguro que estarán abiertas para el próximo fin de semana. Si quieres volvemos el sábado. Qué buena idea has tenido de acercarnos al Retiro. Lo tenemos tan cerca. Hace un siglo que no veníamos.
-En la feria de libros.
-Es verdad. Y cuándo fue, ¿en mayo? no me acuerdo de nada. A ver si soy capaz por lo menos de abrir esta botella. Con tanto calor estoy seca. No sé porque las roscas están tan duras.
-Yo con la izquierda no puedo.
-Me duele el hombro. Qué rollo de espalda. Vamos a sentarnos un momento y aprovechamos para que pongas los pies en alto. Ahí delante, frente al camino. Mira qué banco tan bonito.
-Ahí no. Mucho sol. Me duelen los ojos.
– Mamá espera. ¿Dónde vas tan rápido? Ten cuidado, mira bien el suelo, no vuelvas a tropezarte. Y apóyate en mi brazo que ese banco esta muy bajo.
– No se oyen coches ni nada.
– No te lo vas a creer pero son las diez menos cuarto. Los días ahora son tan largos. A estas horas la gente esta en sus casas cenando.
-Sólo como cuando tengo hambre.
-Tú que puedes.
Paseo del Retiro. Foto: C. Huerta
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