Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Literatura

Mi planta de naranja lima

Por Concha Huerta de Soto ·

Acabo de terminar un libro pequeño, envuelto en una bruma naranja un niño chapotea en el agua.  Mi planta de naranja lima del brasileño José Mauro de Vasconcelos. Recuerdo cuando abrí por primera vez sus páginas con un poco de temor, el tema me parecía duro, la historia de un niño que un día descubrió el dolor. Pero ya en el primer párrafo la voz de ese Zezé me atrapó completamente.

Íbamos por la calle cogidos de la mano y sin la menor prisa. Totoca iba enseñándome la vida y yo estaba muy contento, porque mi hermano mayor me llevaba de la mano y me enseñaba las cosas, pero las de fuera de casa, porque en ésta, yo aprendía descubriéndolas solo y haciéndolas solo, me equivocaba y al equivocarme, acababa siempre recibiendo unos azotes.

Zezé es un niño inteligente. Tan inteligente que aprendió a leer solo sin que nadie le creyera y entró en el colegio un año antes, toda una liberación para un espíritu que se rebela ante las injusticias de unas vidas truncadas por la pobreza y el infortunio. Un niño al que de vez en cuando se le mete el diablo dentro para de hacer travesuras.

En nuestra calle había épocas para todo: la de las canicas, la del peón, la de coleccionar cromos y la de las cometas, la más bonita de todas. Los cielos quedaban cubiertos por todos lados de cometas de todos los colores, cometas preciosas de todas clases. Era la guerra en el aire, cabezazos, luchas, lazadas y cortes.

Un niño que construye para su hermano pequeño un zoológico de un triste gallinero y un circo de una panadería. Capaz de limpiar botas toda una jornada para comprarle en Navidad un habano a su padre, porque en su casa no hay regalos. Un niño que roba flores en el jardín de la vecina para que el florero de su maestra no sea el único vacío. Un niño que vive una amistad insólita que le arrebata el destino. 

–         Pero, ¿es que tú hablas de verdad?

–        ¿No me estás oyendo?

–        ¿Por dónde hablas?

–        Los arboles hablan por todos lados: por las hojas por las ramas, por las raíces ¿Quieres verlo? Acerca el oído aquí a mi tronco, para que oigas latir mi corazón.

Me siento abrumada. Por la intensidad de los relatos que componen Mi planta de Naranja Lima, pequeña joya literaria, por la voz de ese autor convertido en un niño que consigue transmitir tanto amor y ternura en tan pocas páginas. Los recuerdos de su infancia. Un narrador espléndido. Todo un descubrimiento.

Mi planta de naranja Lima. De José Mauro de Vasconcelos. Traducción: Carlos Manzano. Ed. Libros del Asteroide. 2012. 203 págs.

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