Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Fotografía · Madrid · Naturaleza

Jardín Botánico

Por Concha Huerta de Soto ·

Otra mañana de frío. Paseo hasta Neptuno recubierta de lanas. Una columna de abrigos zigzaguea entre fachadas de piedra. Voces y risas caldean la espera con alientos de otras tierras. Dos chicos saltan la acera con patines de acero. Inesperada compañía en un domingo de otoño. Saludo a Murillo y cruzo las verjas del Botánico.

Troncos centenarios se yerguen altivos presumiendo de cortezas. Cada golpe de viento desprende hojas revueltas completando su tapiz dorado. Dos secoyas gigantes vigilan el estanque de aguas consagradas a enamorados de la naturaleza. Compruebo los nombres de las especies, cedrus atlántica glauca, hibiscus syriacus, thuya plicata, que enamoraron a mi padre hace cuarenta años. Imagino sus manos nudosas anotando reseñas mientras soñaba su propio paraíso en un rincón de la sierra.

En la rosaleda una confusión de varas se prepara para el invierno. Una rosa azafrán desafía al destino acogiendo entre sus pétalos el calor del ensueño. Imagen eterna de belleza clásica. Tiempo en suspenso. Gorgoteo de aguas sobre fuentes de piedra. Alrededor pinceladas rojas y púrpuras desprendidas de sedas japonesas. Humedad, silencio. La silueta de un mirlo picoteando entre la hierba. Salgo empapada de ozono, con el alma encendida de notas de otoño y la mente rebosante de poemas y nostalgias.

Jardín Botánico

Cedro Atlántica Glauca

Arce japonés

Fontín de piedra berroqueña

Rosa Safrano. Fotos: C. Huerta

Real Jardín Botánico de Madrid. Plaza de Murillo, 2. Abierto de 10:00 a 18:00h.

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