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Celebraciones
Por Concha Huerta de Soto ·
Aterrizamos en Lisboa en medio de una tormenta de agua. Retrasos, tráfico. Apenas tiempo de cambiarnos para acudir a la cena. Recorremos São Domingos de Rana en la oscuridad de la tarde sin encontrar nuestro destino. Una señal mal colocada nos desviaba del camino. Menos mal que tres vecinos que observaban divertidos los coches perdidos nos dieron las indicaciones necesarias.
Encuentro a Mena reluciente y con una sonrisa que ilumina el alma. Un paraguas diminuto sobresale sobre el paño de su vestido, regalo reservado para esta ocasión única. El anfitrión pletórico saluda a los recién llegados, amigos y una representación de una familia extensa y unida por lazos de hierro. Pedro y Sofía navegan entre las bandejas capturando imágenes para el recuerdo. Ruca charla con sus sobrinos, los años no pasan por ella.
Me siento con el hermano del homenajeado, con el que comparte físico y modos a pesar de la diferencia de años. Nos cuenta que ese día también es su aniversario de bodas y los detalles de una historia de amor a primera vista que dura ya 62 años. En el centro Mena brinda rodeada de hijas y nietos por su compañero en el camino. La historia se repite. Inés descubre anécdotas de emperadores en el Palacio de Sintra. Qué cena tan entretenida.
Hermanos, sobrinos, nietos, amigos. Nada mejor para celebrar aniversarios que la compañía de los que te aprecian y quieren.
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