Arte y cultura · Fotografía · Lisboa · Londres
Festas do mar
Por Concha Huerta de Soto ·

Obertura. Ojos vencidos al cansancio. Cuerpo cubierto por un lienzo blanco. Ensueño, encuentros, desencuentros. El cuarto vacio. Una columna de sandalias y alpargatas abandonadas al estío.
Bourrée. Sobresalto de timbales y cornetas. Estallidos de guerra. Me acerco a la ventana. Sobre las copas negras de los cipreses se encienden estrellas rojas y blancas. Silbidos de dragones y lágrimas brillantes. Cascais clausura las Festas do Mar como cada agosto. Conciertos y bengalas. En mi mente resuenan los compases de la Música para los Reales Fuegos de Händel.
Fiestas del Mar. Cascáis. Foto: M. da Silva
Largo alla sicilianna. La última mañana juntas. El paseo entre las fachadas georgianas. Una estancia austera, apenas una cama y una chimenea. Una corriente fría atraviesa las ventanas. La misma corriente que robó el aliento al compositor de Halle hace 252 años. Un anciano comenta que los muebles son reproducciones. No hace falta. Aquellas maderas no tienen alma.
Allegro. Salimos apresuradas huyendo de sombras fatuas. Dos salas, dos clavicordios. Uno voluptuoso de doble teclado negro e incrustaciones de nácar. Recitales y cantos. Otro pequeño y estrecho donde Händel pasa las horas creando. La soledad del profeta. La música brota de sus dedos en cascadas celestes. Cantatas y arias. El Mesías. El lenguaje de Dios en tinta china.
Minuetto. Green Park. 1.749. Veinte oboes, doce fagots, nueve trompetas, seis trompas y tres pares de timbales. Una explosión que deslumbra a doce mil almas. Silencio. La noche vacía envuelta en pólvora. Los acordes de Händel resuenan en mi mente agotada. Los fuegos me acompañan toda la semana. Una sonrisa. El domingo vuelve M. a casa.
Festas do Mar. Baía de Cascáis. Artesanía, gastronomía, conciertos, fuegos artificiales. Del 19 al 28 de Agosto de 2011.
Casa-museo de Händel, 25 Brook St., Londres.
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