Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Madrid · Música · Perfiles

Entre reinas

Por Concha Huerta de Soto ·

Tarde de abril, de calor y nubes. Encuentro a Gema en el Auditorio entre hombres de azul marino. Me presenta a Manuel R y a Manuel  H. Sonrió. Manuel es el único nombre que nunca olvido. En el interior un murmullo in crescendo. No es para menos. Jordi Savall presenta la  Misa en si menor de Bach, obra magna testamento musical del genio de Turinga. Qué alegría que Gema me invitara a este concierto único.  

Ocupamos cuatro butacas en la izquierda del anfiteatro. En la platea un puñado de sillas relucen a la espera de los músicos del Concert des Nations, el coro La Capella Reial de Catalunya y seis solistas. Aplausos. Las cabezas giran a nuestra derecha. La reina doña Sofía saluda con una sonrisa y toma asiento en la primera fila acompañada de unas amigas. Desde mi butaca la encuentro juvenil y resplandeciente, quizá por el cabello algo más oscuro, quizá por disfrutar de la música clásica, pasión que compartimos.

La orquesta  afina los instrumentos originales que comparten sus vidas. Momento mágico. El proyecto al que el musicólogo Jordi Savall dedicó diez años. Una vida consagrada a la música antigua.  Trece vientos: flautas, oboes, fagot,  un cuerno de caza, trompetas y timbales, y  doce arcos: violines, violas, violonchelos y un contrabajo,  en torno a un pequeño órgano di legño, que marca el bajo continuo con que Bach ensalza a Dios y al Espíritu.  

A continuación el coro. Veintiuna voces que armonizan la maestría en la interpretación de la música de los siglos de Oro con los jóvenes solistas. Y al final el director y padre de este concierto, Jordi Savall, envuelto en una túnica mística. Un movimiento de muñecas y el Auditorio se transforma en una catedral del barroco. Las voces de la Capella Reial imprimen al Kyrie eleison de una fuerza trágica que rescata el sentimiento original de las partituras de Bach y la magnitud de la pieza. La genialidad del compositor de los conciertos y suites que encienden mis mañanas.

En el descanso, Gema, rodeada de una corte de amigos, comenta el concierto entre copas de cava.  Manuel H resalta la voz de la soprano Celine Scheenla, Manuel R la batuta de Jordi Savall y Gema la fuerza del tenor japonés Makoto Sakurada. Yo me confieso fascinada con el coro y los instrumentos antiguos, los giros inusitados del cuerno de caza y Pedro Estévan, el percusionista de los timbales.

Segunda parte. El Santus me traslada a otra capilla donde voces de niñas acompañan la eucaristía. El coro del colegio, los recreos ensayando, el olor a incienso, las palabras que ni Gema ni yo conocíamos. Las palabras dibujadas por un Bach obsesionado con una Misa perfecta.  Llama la atención la pureza de los tutti, los cuartetos y duetos que levantan el espíritu y la interpretación protestante de la liturgia católica. Toda una sorpresa para la época, como la que he sentido esta tarde compartiendo esta experiencia única entre amigos y reinas.

Misa en Si menor. BWV 232. Johann Sebastian Bach. Director:  Jordi Savall.  Le Concert des Nations y la Capella Reial de Catalunya. Solistas: Céline Scheen, Marianne Beate Kielland, Damien Guillon, Makoto Sakurada, Andreas Wolf y Gianluca Buratto.  Auditorio Nacional de Música.  Presentado por Juventudes Musicales de Madrid.

Comentarios

Cargando comentarios…

Deja un comentario

Los comentarios se publican después de ser aprobados.

Artículos relacionados