Arte y cultura · Madrid · Moda · Naturaleza
Despidiendo a Jesús del Pozo
Por Concha Huerta de Soto ·

IFEMA. 12 de la mañana. Un espejo partido preside la sala teñida de grises. Cuatro jovenes caminan envueltas en gasas de tonos tierras. Pañuelos austeros cubren sus tersas melenas, las túnicas flotan sobre las caderas estrechas. Estampados delicados, murmullos. Últimos trazos de un madrileño comprometido con la moda y la belleza para la próxima primavera. Una primavera de nostalgia.
Siempre he admirado la sobriedad con que Jesús del Pozo presentaba sus propuestas, ajeno a las estridencias de la moda, fiel a sus colores tornasolados y a la naturaleza. Guardo celosa una falda larga y asimétrica de un azul pavo real que utilizo en ocasiones especiales. La magia de sus sedas me transforma en un ave delicada y esbelta y me transportan a una pasarela de ensueño inundada de luces y destellos. Una maravilla.
Una joven descubre una pierna de gacela en la brecha de una túnica negra. El cuello oculto por el nudo de la pañoleta me recuerda a los coros que llenaban de lamentos las tragedias griegas. Presagio de una gran pérdida. Entre el público compañeros y amigos, emoción y lágrimas. Cibeles rinde homenaje a Jesús del Pozo, el diseñador de la elegancia originaria.
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