Arte y cultura · Música
Una guitarra española
Por Concha Huerta de Soto ·

Anoche perdimos un duende, un mago que arrancaba a la guitarra acordes de pasión y sangre española. Se nos fue Paco de Lucía, un rostro, unas manos, una guitarra. Una guitarra que recorrió el mundo abanderando nuestra patria.
El chico de la Luzía con la nevera siempre vacía que aprendió a tocar de su hermano Ramón de Algeciras y que terminaría acompañando a otro gaditano, Camarón de la Isla, con que daría nueva vida a la música flamenca.
Música flamenca, renacida con una voz inigualable, la de Camarón, y unos los dedos capaces de arrancar acordes imposibles para el común de los mortales. Los ojos cerrados, el alma rasgando las cuerdas de su guitarra. Cuanta pasión, cuanto sentimiento.
Recuerdo la rumba Entre dos aguas que a mi madre tanto le gustaba, los pasitos y meneos de caderas mientras preparaba el gazpacho o una buena ensalada. La alegría de sus ojos turquesas al recordar el paseo marítimo y la Caleta, la luminosidad contagiada de Cádiz, recuerdos de infancia.
Paco de Lucía se nos va, pero siempre nos quedará su guitarra. Allá donde estés maestro, nuestro agradecimiento y nuestro homenaje sin palabras.
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