Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Fotografía · Madrid · Naturaleza

Rosas de mayo

Por Concha Huerta de Soto ·

Hoy me levanté cansada y eso que dormí toda la noche a pesar de la luna. El despertador me arrancó de una pelea. Un arquitecto me regañaba por comprar una casa que creí una ganga y estaba en ruinas. Tras la cortina descubrí otro día plomizo. Ya sé que a ti te gustan las nubes pero yo si no veo un día el sol me quedo mustia como los capullos que compré el sábado. Qué poco me duran las flores. Será por el calor o por el aire tan seco.

Por la tarde me acerqué al Jardín Botánico. No hay nada que me anime tanto como contemplar flores frescas. Lo encontré vacio. Los turistas hacían cola en los museos. Tras la entrada se alzaban lirios lilas y naranjas. Mas allá narcisos malvas y azulados. Y peonías que danzaban con las ráfagas que presagiaban tormenta. Al llegar a la rosaleda el corazón me dio un vuelco. Los rosales parecían despoblados y mustios.

Saque la cámara, escudriñe entre las espinas y se produjo el milagro. Durante hora y media me olvidé de la jaqueca, de mi desazón y la tormenta. Capturé los pétalos delicados de la rosa mosqueta y los exuberantes de las híbridas del diecinueve. Tras cada imagen anotaba el nombre enterrado en las raíces. Eliza Boelle, Harry Maasz, Marta Casals. Nombres que destilan histórias románticas. Las rosas silvestres sólo tienen cinco pétalos -me explicaste aquella tarde en La Granja- La mayoría de las rosas que conoces son el fruto de la comunión entre el hombre y la naturaleza. Y desde entonces cada rosa de mayo me devuelve una caricia de tus labios.

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