Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Literatura · Naturaleza

Rosa candida

Por Concha Huerta de Soto ·

Como me voy del país y es difícil prever cuando volveré, mi padre de setenta y siete años de edad, quiere convertir nuestra última cena en algo memorable  y cocinar algo sacado de la carpeta de recetas de mama, algo que ella habría podido cocinar  en una ocasión parecida.

Comienzo la lectura de Rosa candida, que escogí entre una montaña de libros por la autora, Audur Ava Olasfsdottir, nunca había leído literatura de Islandia, la portada, en la que se mezcla un rostro de mujer con una enredadera y el título, me apasionan las rosas.

Un joven abandona su hogar en busca de un futuro en tierras lejanas. Atrás queda un padre desconcertado, un hermano minusválido y una hija concebida por azar en el invernadero de su madre, fallecida en accidente de tráfico. Lobbi viaja ligero de equipaje, apenas unas mudas y tres esquejes de la rosa favorita de su madre, la rosa candida. Un viaje accidentado, con operación de apendicitis incluida, hacia una mítica rosaleda.

Me he convertido en el jardinero de los monjes y preveo que tendré trabajo para dos o tres meses… Me siento bien en el jardín, es agradable gozar la soledad entre los macizos  de flores para reconocer los propios deseos  y las propias aspiraciones: silencioso sobre la tierra, ni siquiera tengo que hablar el idioma.

La vida transcurre tranquila, demasiado tranquila para un joven de veintidós años alejado de su familia. Traba amistad con el padre Tomas que le invita cada noche a ver películas de calidad pero sin violencia con el que termina compartiendo sus secretos, su obsesión por el cuerpo, la muerte y las rosas. Al final una visita inesperada le cambiará la vida.

Se menciona el cuerpo en ciento cincuenta y dos lugares en la Biblia, la muerte en doscientas cuarenta y nueve y las rosas y otras plantas en doscientas diecinueve. He recogido estos datos para ti. Lo que más tiempo me llevo fue lo de las plantas : higueras y viñas están repartidas por todas partes, lo mismo se puede decir de las frutas y de toda clase de semillas… Deberías estudiar estos datos cuando tengas tiempo.

Termino Rosa Candida con la sensación de haber pasado la tarde en un jardín esplendido, un jardín que añoro cada uno de mis días entre cuatro paredes blancas. Una lectura cálida que desprende empatía, delicadeza e ingenio. Una sorpresa.

Rosa candida. Audur Ava Olafsdóttir. Traducción de Enrique Bernárdez. Editorial Alfaguara. Madrid. 2011. 271 págs.

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