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Noches de San Juan
Por Concha Huerta de Soto ·
La Noche de San Juan
«El poniente implacable en esplendores
quebró al filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal esta la noche.
La calle desierta de coches y almas se envuelve en ausencias. Dos golondrinas solitarias sobrevuelan azoteas cubiertas de polvo y sueños. Las acacias se alinean impotentes a la espera de un sol que arranca ilusiones y añoranzas. Hay un tronco clavado en cada uno de los huecos de mi alma cubierta de asfalto. La luna muestra una mueca torcida a un cielo indiferente. Noche de San Juan, la noche más corta. La tercera desde que se desmoronó mi techo.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
Leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La claridad despierta a los nidos que ansían alimento y arranca exigencias de vida al silencio. Dos barrenderos se afanan en pulir la calzada con corrientes mecánicas, arrastrando de un lado a otro, pedazos de vida y recuerdos. Imágenes expuestas al sol y a la noche las doce estaciones de mi destierro, hasta que el cepillo recogió sus restos en camionetas verdes que se alejan en la madrugada. Me pregunto donde irán a parar todos esos recuerdos. Noche de San Juan, la noche más larga.
La sombra es apacible como una lejanía.
Hoy las calles recuerdan
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas».
Jorge Luis Borges
Gran Vía 9. Antonio López. 1974 – 81. (óleo sobre tabla, 90,5 x 93,5 cm)
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