Arte y cultura · Arquitectura · Fotografía · Miami
Miami Beach Decó
Por Concha Huerta de Soto ·
Almuerzo en una terraza de Ocean Drive. Sol y brisa. A nuestro lado un hombre en una silla mecánica. Una mujer con pamela habla entre sorbos de café. El no le contesta. Un joven se levanta, manipula un tubo que sale de una mochila hasta la garganta y le incorpora. Increíble la mecánica de esta silla americana, capaz de alzar al hombre con un mando a distancia. Estoy tentada de preguntarles el modelo. Ya me gustaría poder sacar así a mi padre.
Terminamos el café y paseamos bajo los toldos frente a la costa del Atlántico. La milla de oro donde nació esta ciudad soleada. Cada edificio nos sorprende con sus líneas modernas que vieron nacer a esta metrópoli en los años treinta. Fachadas a dos tonos, blancas y salmones, neones amarillos, lilas y verdes. Ventanas redondas, fuentes congeladas en bajorrelieves. Un paraíso para los amantes del Art Decó. Mi paraíso.
Cristina nos cuenta que el barrio Decó estuvo abandonado desde los ochenta. Los estucos saltados por el salitre, los neones sin letras. Hasta que un puñado de amantes de la arquitectura acabó por restaurarlo y convertirlo en un tesoro turistico de Miami. El sol de la tarde resalta los colores de frisos y volutas, pequeñas joyas geométricas, con el esplendor de los cincuenta. Un joven alto y rubio sale del Beacon con pasos decididos de quien siente la vida por delante. Me parece reconocer a aquel estudiante de Columbia que abandonó su tierra huyendo de una cárcel franquista. Aquel joven que levantó una familia, mi familia, con el esfuerzo y el tesón de una vida de trabajo. A él y a este barrio Decó recuperado del olvido dedico estas imágenes.
Miami Beach Deco. Fotos: M. da Silva y C. Huerta
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