Arte y cultura · Arte · Madrid · Perfiles
La Gioconda del Prado
Por Concha Huerta de Soto ·
Madrid, una de la tarde. Entro en el Prado con ansiedad en busca de un cuadro. Cruzo pasillos hasta la sala 49. En el centro la copia de la Gioconda recién restaurada. Público, murmullos. La mano derecha es más grande, susurra una experta francesa, y la línea de cejas, perdidas en la de Leonardo tras una mala limpieza. Por un momento me parece estar en el Louvre.
Descubro a otra Gioconda enmarcada entre columnas doradas. Sin vidrios y a corta distancia. La joven sostiene la mirada con las manos dobladas sobre el regazo, la misma pose que la del maestro, distinta calidad en la mirada. No en balde la Gioconda de Leonardo, cargada de leyendas y misterio, es la joven más famosa de la historia.
Observo el fondo que alegra la composición y sitúa a esta Gioconda de rizos caobas delante de una galería abierta a montañas y lagos azulados, con la sutilidad del sfumato, la técnica que perfeccionó Leonardo. El fondo es sin duda lo que más me atrae de esta copia privilegiada, qué maravilla descubrirlo tras siglos oculto bajo una capa opaca.
Dos instantáneas muestran la gestación de la copia, paralela a la de Da Vinci. Lo que daría por haber podido vislumbrar este alumbramiento. Escuchar el murmullo de pinceles sobre las tablas, envolverme en ese universo de pigmentos y aceites, celebrar cada trazo perfecto de un Leonardo inalcanzable. No sé si aquel aprendiz soñó jamás con tanta fama, lo que si se es que la Gioconda del Prado es un testigo mudo de la genialidad del gran maestro Leonardo.
La Gioconda (copia), Taller de Leonardo da Vinci. H.1503-16.
La Gioconda. Leonardo da Vinci. Museo del Louvre y Gioconda del Museo del Prado, copia del Taller de Leonardo
Gioconda del Prado, Taller de Leonardo, antes y después de la Restauración.
Instalación temporal: La Gioconda, Taller de Leonardo. Museo del Prado. Madrid. Hasta el 13 de marzo de 2012.
Comentarios
Cargando comentarios…

