Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Arte · Madrid

Jardínes de Luz

Por Concha Huerta de Soto ·

Quedamos en el Museo Sorolla con Isabel y un grupo de entusiastas del arte. El jardín nos recibe despoblado, el otoño madrileño solo respeta troncos y arbustos. En la primera planta, el rostro de Joaquín Sorolla flanqueado por el retrato de Clotilde, su eterna compañera y el de sus hijos, con trazos que recuerdan a Las Meninas de Velázquez al que tanto admiraba. Isabel nos descubre los secretos de cada lienzo, su huella sobre las sábanas tras el nacimiento de Elena, los contrastes entre las camisolas de las aldeanas y las organzas de Clotilde en Biarritz.

En la entreplanta, una profusión de lienzos rescata sus rincones favoritos de La Alhambra, los reales alcázares, los patios andaluces que tanto amaba. Pedazos de paraíso que reconstruyó alrededor de la casa, autenticas joyas del paisajismo. Luz, color, sol y agua. Unos lienzos en los que Sorolla se recrea entre sus numerosos encargos. Las pinceladas fluidas, los colores, manchas que iluminan el alma.

Arriba las macetas, columnas y arcos que salpican los tres jardines de la casa. Su butaca favorita, los arrayanes, las adelfas, las rosas amarillas de la entrada, y entre ellas esculturas de amigos y tesoros de Italia. Y la presencia de Clotilde, la flor más apreciada del vergel en que se convirtió de su vida diaria. Tengo la costumbre de escoger en cada exposición el cuadro que más me gusta. En los Jardines de Luz es imposible. Son todos una maravilla.

La alberca. Alcázar de Sevilla. 1910

Reflejos en una fuente. 1908

Rosas blancas del  jardín de mi casa. 1920

Jardín de la Casa Sorolla. 1920

Sorolla. Jardines de Luz. Exposición Temporal. Museo Sorolla. Hasta el 5 de mayo de 2013.

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