Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Arquitectura · Fotografía · Literatura

En Manhattan

Por Concha Huerta de Soto ·

Desayuno entre palmeras, lámparas de latón  y mármoles. Un reloj se alza al techo paneleado en salmones y dorados. Cruzo damas esculpidas en plata hasta las cien mil piedras brillantes de “La rueda de la vida”, el mosaico que Louis Regal diseñó para este espacio mítico. El Waldorf Astoria, un monumento a los años treinta. Mi hotel favorito en el corazón de Manhattan.

La ciudad nos recibe con un abrazo cálido. Las aceras salpicadas de macetas. Begonias, rosas y margaritas. Homenaje a la vegetación que Henry Hudson encontró hace cuatrocientos años cuando escogió esta tierra para acomodar a un puñado de soñadores viajeros. Mannahatta,  la exuberante «isla de las colinas», en lengua delaware, que transformaría el mundo en un latido  moderno.

Manhattan. Coctel de vermut y malta, personaje de cómic, universo particular de Paul Auster y Woody Allen. Impresionante galería de almas que transitan entre ilusiones, cultos y lenguas. Reconozco los rostros anónimos que dibujó con precisión Dos Passos en Manhattan Transfer, el mejor tributo a una metrópoli que exhibe con orgullo heridas y conquistas.

Atardecer sobre un cielo acristalado. Las luces encienden despachos y comercios. Taxis amarillos arrastran halos rojos entre ciclopes de hormigón y acero. Levanto la mirada y sonrío. Las cúpulas de Manhattan,  imagen añorada impresa en la retina en blanco y negro. En lo alto, el Empire State  me saluda con franjas brillantes, rojas, amarillas y rojas.

Foto: beautifulclouds

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