Arte y cultura · Perfiles
Dos Mujeres
Por Concha Huerta de Soto ·

Esta semana, hemos perdido a dos mujeres singulares. Margaret Thatcher, la Dama de Hierro británica, y Sara Montiel, la campesina de Campo de Criptana que conquistó Hollywood. Una rubia decidida, anglosajona de los pies a la cabeza, y la otra una morena de raza destilada en lo más profundo de La Mancha. Se llevaban tres años y sin duda dejaron una huella en la historia. Una historia normalmente escrita por y para hombres.
Margaret Thacher tuvo el merito de hacerse un hueco en un mundo de hombres, el partido conservador británico. Y no solo un hueco. Se hizo cargo de una nación en decadencia y trabajo sin descanso y con firmeza para devolverle el lugar que ella creía le correspondía en Europa. Nacida para mandar, nunca le preocuparon los sacrificios para alcanzar sus metas a costa de su propia imagen, alabada y odiada hasta su muerte.
Sarita logro el sueño de toda niña de posguerra, alcanzar la fama y codearse con las estrellas de Hollywood. Y nada menos que con Gary Cooper, ídolo de mi propia madre, James Dean y Burt Lancaster. Un cuerpo voluptuoso y una mirada rebelde fueron sus armas para conquistar las Américas. Y después gracias a un último cuplé, nuestra patria, donde levantó deseos de toda una generación de españoles y las envidias de sus parejas.
Me encontré a Margaret Thacher la primavera pasada en Claridge’s. Casi no reconozco su figura diminuta entre cuatro caballeros de negro. El cabello la delataba, perfectamente peinado y controlado como todo en su vida, desde los estudios en Oxford hasta su carrera como primera ministra en los ochenta, una carrera forjada con convicción y esfuerzo, nuestro mejor hombre en Europa, en palabras de Reagan.
La última foto que vi de Sara Montiel me dejó turbada. Una capa gruesa de maquillaje intentando redibujar un rostro ajado por el tiempo y los excesos. Pobre Sarita. Cuanto debía dolerle descubrirse cada mañana frente al espejo. Pero los años no pasan en balde y la belleza es probablemente el adjetivo más efímero.
Margaret y Sara nos abandonaron el lunes. El día y la noche, el norte y el sur, la frialdad de la primera dama británica y la sensualidad de nuestra mejor cupletista. Azares del destino unen estas dos vidas en un mismo día. Dos Mujeres con mayúsculas que sin duda revolucionarán el cielo y el infierno.
Sarita Montiel
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