Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Danza y Teatro · Londres

Demasiadas guerras

Por Concha Huerta de Soto ·

Fin de semana en Londres. Sol, calor, brisa. El tiempo justo para cambiarme en el hotel y salir para RADA. Templo del arte dramático en la capital británica. Los jóvenes integrantes del curso de interpretación de Shakespeare, entre los que se encuentra M, estrenan Enrique V.

La sala oscura, con tres hileras de bancos enfrentados y un sillón iluminado que hace las veces de trono de Inglaterra y Francia. Dos jóvenes de negro nos saludan mientras nos piden que usemos nuestra imaginación para transformar esa humilde sala en los campos de Francia, el teatro isabelino no usaba decorados, coro con que Shakespeare comienza este drama sobre batalla de Azincourt.

El Delfín de Francia rechaza las pretensiones del joven rey Enrique V, heredero de los ducados de Aquitania, Normandía y Anjou, desde que Enrique de Plantagenet se convirtiera en Enrique II de Inglaterra, perdidos en tiempos de Juan Sin Tierra, y le envía unas pelotas de tenis. El Arzobispo de Canterbury aprovecha la ofensa para lanzar a Enrique a la guerra.

Enrique cruza el Canal de la Mancha en septiembre de 1415. El rey de Francia está enfermo, sus nobles divididos. Tras sitiar Harfleur, donde pronuncia uno de los discursos más conocidos de Shakespeare,  una vez más a la brecha, queridos amigos…, decide volver a Calais a pasar el invierno.

En la escena aparecen algunos personajes cómicos como los soldados Pistol, Nym o el galés Fruellen, interpretado por M,  utilizados por Shakespeare para aligerar la tensión y comentar la trama y que el director Tim Hardy enfatiza en esta versión resumida para aligerar el drama.

Camino a Calais ,el ejercito  de Enrique, cansado y mermado, será alcanzado por 60.000 soldados franceses que  ansían la batalla que los británicos temen. El rey vaga por el campamento disfrazado para conocer lo que piensan sus soldados y reflexiona sobre la responsabilidad de ser rey. Pero si la causa no es justa, el mismo Rey tendrá unas cuentas pesadas que echar, cuando todas esas piernas, brazos y cabezas cortadas en batalla se reúnan en el día final y griten: «Morimos en tal sitio»…

Antes de la batalla Enrique anima a su ejército con el famoso discurso de San Crispín, Enrique V es una de las obras más representadas de Shakespeare, y ayudados por una suerte increíble consiguen vencer al enemigo sin apenas bajas. Tras la victoria, Enrique corteja a la princesa Catalina, hija del rey de Francia quien le reconoce como heredero tras la boda.

Los textos me recuerdan las imágenes del centenario de la Gran Guerra y de los bombardeos que asolan la Tierra Santa, qué poco hemos avanzado en 600 años. Me pregunto si los responsables de tantas atrocidades conocerían las palabras del bardo de Stratford, lo dudo. Quizá sus reflexiones sobre gobernantes y sus responsabilidades habrían despertado algunas conciencias dormidas. Al menos despertaron las de los espectadores de esta fantástica puesta en escena. Nuestra enhorabuena a los alumnos del curso de Acting  Shakespeare de RADA.

Foto: Nicole Chaffin

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