Arte y cultura · Música · Relatos
Contrapunto (2)
Por Concha Huerta de Soto ·

Montreaux. Verano 2009. Pequeña villa a orillas del lago Lemán. Cuatro mil almas desbordando el Auditorio Stravinski. Herbie Hancock y Lang Lang comparten genio y sonidos de dos siglos. Montreaux. Lago, montaña, música, el paraíso.
Lang Lang. Auditorio de Madrid. Un joven de etiqueta y cuello Mao se sienta al piano. Sus dedos se funden con el teclado en un revuelo de notas y pulsos. El niño prodigio de Shenyang me enamora al instante. Lang Lang, se expande en cada una de las melodías y arranca una pluma de ángel al silencio contenido de la sala. Los veintisiete años. La madurez de un rostro transportado por el éxtasis. Desearía alcanzar un atisbo de esa luz en mis relatos. Desearía ser un genio. Y compartir la fuerza y ternura de sus manos aladas.
Herbie Hancock. El piano que resuena en el coche de mi hermano. Los acordes me arrancan del asiento con una fuerza que desborda mis entrañas. Le hablo. No me escucha, absorto en el ritmo indescifrable de una mente precisa. Hancock, un joven de 70 años. El prodigio de Chicago unido a la historia del jazz. El artista completo que domina los sonidos del marfil y los teclados eléctricos, construyendo melodías que transmutan los cuerpos en aire y agua.
Contrapunto. Música clásica y Jazz. Ying y Yang. El Liszt de Lang Lang y el Dolphin Dance de Hancock. Las imágenes irrepetibles de Rhapsody in blue de Gershwin. Dos pianos abrazándose en un círculo. La sangre de dos continentes unida en un ciclo único. Un sueño encontrarse entre aquellas almas privilegiadas. Al menos siempre queda la realidad de las imágenes.

Herbie Hancock. Presenta The Imagine Proyect en los Veranos de la Villa. Puerta del Ángel. Madrid el 25 de julio de 2010.
Lang Lang. Auditorio de Zaragoza. 22 de junio 2010. Piezas de Beethoven, Albéniz, Prokofiev.
Comentarios
Cargando comentarios…

