Concha Huerta de Soto

Arte y cultura · Arte · Madrid · Naturaleza

Árboles de Durand

Por Concha Huerta de Soto ·

Clínica del Rosario. 2.30. Salgo del brazo de mi madre arrastrando el peso de un sobre abultado. Caminamos despacio por aceras ajadas hasta que nos sorprende la silueta ovalada de la Fundación Juan March. En el interior encontramos lienzos, gravados y dibujos de Asher B. Durand, en su primera exposición fuera de Norteamérica en 200 años. Descubrimos sus raíces, los primeros grabados de billetes y escenas políticas, los retratos de rostros lejanos y, sobre todo, sus paisajes.

Asher B. Durand. White mountains. 1857

Los paisajes de Durand sobrecogen con un realismo que destila esencias del bosque. Olmos centenarios, sierras, valles, cordilleras, riberas. Durand consagró su vida al paisaje americano, capturado en excursiones y recuerdos de infancia. Newark, Vermont, New Hampshire y Nueva York, la metrópoli en construcción donde completaría su obra y alcanzaría la fama. Durand, poco conocido en nuestra tierra es uno de los paisajistas más prestigiosos de América. No nos extraña. Basta deleitarse con los trazos perfectos de sus cuadernos de trabajo y compartir la belleza serena de cada uno de sus árboles.

Asher B. Durand. Study of trees. Catskill mountains. 1848-9

Los árboles de Durand. Su mejor legado. El sentido último del arte. Preservar el paraíso vegetal del XIX. Álamos, robles, sicomoros, abetos. El pincel de Durand reviste cada hoja con soplos de espíritu que destellan serenidad y liberan el alma de las tensiones diarias. Ramas majestuosas, troncos vencidos por el viento, cortezas de sombras chinescas. Un arte primordial que preserva la Naturaleza y nos devuelve por un momento la alegría.

Lansdcape. Birch and oaks. 1855-7

Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886). Fundación Juan March. Madrid. Hasta el 9 de enero de 2011.

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