Arte y cultura · Arte · Relatos
Ahora
Por Concha Huerta de Soto ·

Ahora que tengo todo el tiempo del mundo me pregunto para qué lo quiero. Llevo semanas achacando a su falta no poder sentarme a escribir la novela que tanto anhelo ver publicada. Siempre surge algo que me aleja del teclado, una llamada, un problema, un requerimiento imperioso de los que inundan mi vida diaria.
Ahora estoy sola en casa, sin nada programado hasta mañana, con el ordenador preparado y el cursor en la primera página de un documento en blanco. Los pensamientos vuelan. Presagios de sol y lluvia. Pero no son buenos pensamientos. La bombilla de la lámpara de apaga de un golpe y quedo sumida en la penumbra. En una especie de letargo que es donde se encuentra ahora mi alma.
Ahora no puedo pensar porque estoy emocionada. No por poder plasmar sentimientos de una manera clara sino por una tristeza extraña que envuelve la habitación desde tu partida. Me dicen que es bueno. Para ti y para mi, romper las cadenas que nos unen. Solo que yo nunca sentí tu compañía como una cadena.
Ahora el peso de la realidad se cierne sobre mis dedos mientras saltan entre letras blancas. Me pregunto cuantas palabras habrán construido con su danza truncada. ¿Podría ser este el principio de una novela? Se enciende la lámpara.
Edward Hopper. Habitación de Hotel. 1931. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
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